jueves, 22 de mayo de 2014

Champagne magic

Intro de Hugh Johnson en su autobiografía en el capitulo sobre Champagne.

martes, 20 de mayo de 2014

150 Años de Historia Destilada en Argentina

Spirits / Reportaje  |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||| Por Sebastián Bossi

150 AÑOS DE HISTORIA DESTILADA ARGENTINA

La historia de los aguardientes fabricados en nuestro país tiene su punto de partida en el siglo XIX y su desarrollo se vio siempre condicionado por el de otros mercados más aceptados por la idiosincrasia argentina, como el de las bebidas fermentadas, el vino, la cerveza y la sidra. Actualmente, el sector demuestra un crecimiento pero su futuro es incierto.

Para que nos quede claro lo poco que se bebe de destilados en relación con otras bebidas alcohólicas como son los fermentados, al mercado argentino podemos dividirlo de la siguiente manera:
El noventa por ciento es consumo de vino, cerveza y sidra, y solo el 10% restante representa el consumo de bebidas destiladas. Además, dentro de ese 10%la más consumida es una bebida destilada en la cual el 75% de su fórmula legal es vino, hago referencia al vermut.
Nuestro mercado en este mundo de los destilados tiene muchas particularidades. Una es que los más consumidos, que son los aperitivos (vermut y fernet), son los menos consumidos a nivel mundial, y el más consumido en el mundo, de todos los destilados, es el vodka, que justamente es el menos consumido en el país.

El origen mundial
La clave para entender los consumos en cada mercado está en el origen de los mismos. Es decir, en el mundo, la industria de bebidas destiladas nace a principios del siglo XVI y los países pioneros en esta materia fueron Holanda, España e Italia, que aportaron las mejores técnicas de destilación. Recordemos que a la destilación la inventaron los árabes hace miles de años, pero se incorpora a la vida cotidiana del hombre recién a partir del siglo XVI. Francia fue clave como lugar estratégico para la producción y exportación de destilados, e Inglaterra, para el desarrollo comercial a nivel internacional de este mercado.
Para la misma época los españoles traen a América el alambique e inmediatamente comienza la destilación de vino en Perú, donde nace el pisco. Un siglo más tarde, el Caribe da a luz el ron, probablemente con mano de obra francesa e impulsada por la sed inglesa. Tuvo que pasar otro siglo para que nuevamente los españoles destilen en México el primer destilado 100% autóctono del continente americano, el tequila.
Pero para entender cuáles fueron las bebidas espirituosas que llegaron al país debemos saber los motivos por los cuales aparecieron estas bebidas, inéditas hasta ese momento, en el mundo.
Recordemos que desde su origen, el hombre siempre se vio acompañado en todas las culturas por alguna bebida alcohólica, pero éstas siempre fueron bebidas fermentadas, es decir de producción alcohólica natural por medio de levaduras. De esta forma, solo es posible producir bebidas de graduación alcohólica relativamente baja, como máximo de 15 ó 17 grados y por lo general, mucho menor.
La aparición global de los destilados se da en el siglo XVI ¿Qué llevó al hombre a desarrollar esta industria?
Las motivaciones se dieron en varios campos:
La medicina, luego de muchos años experimentando a través de médicos y científicos, descubrió que macerando ciertas sustancias naturales con propiedades medicinales comprobadas en alcohol concentrado o destilado, se potenciaban. El ejemplo más claro es la ginebra, cuya fórmula es alcohol neutro macerado con bayas de enebro, de propiedades diuréticas muy potentes comprobadas.
En realidad, la madre de todos los vinos o licores curativos es el vino hipocrático, aquel con el cual Hipócrates curaba en Grecia. Lo hacía macerando vino con plantas curativas de la zona. Una de ellas era el ajenjo, de la cual hoy se sabe con certeza sus varias propiedades. Así como también las de muchos otros productos naturales destacados, como el anís.
Muy cerca de este campo, los alquimistas, en forma ocultao menos formal, buscaban con técnicas parecidas la fórmula de la pócima para alcanzar la vida eterna. Jamás lo lograrían, hasta hoy al menos, pero de esta forma llegaron a crear recetas muy complejas, muchas de las cuales pertenecen a legendarios licores de la industria mundial actual. El ejemplo más conocido y reconocido es el licor Benedictine, para muchos, el licor original.
Pero el campo fundamental, quizás no tanto para explicar el origen, pero sí su desarrollo, es el que se da por el sustento económico, determinado por la enorme demanda que tiene el alcohol en el mundo desde que el hombre descubrió no solo sus propiedades, sino el placer físico y social que obtiene al consumirlo.
Un ejemplo bien claro sobre qué motivó al hombre a producir destilados es el vino destilado, el brandy, la única forma segura y eficiente de comercializar el vino por aquellos años.
Otro ejemplo del éxito de esta poderosa industria son los dos spirits más vendidos en los últimos 100 años. El whisky blend, probablemente elegido por su sabor ligero y seductor. Y luego el vodka, quizás por ser un mezclador perfecto, de consumo muy versátil debido a su carácter neutro.
El vodka es la bebida espirituosa más consumida de este siglo XXI.Esto nos demuestra la atracción de manera inconsciente del ser humano hacia el alcohol, por el placer que encuentra en la ingesta de éste, además del estatus social que obtiene al comprarlo.
Ahora sabemos cómo a partir del año 1550 se fue desarrollando la industria mundial con punto de partida en los mencionados países europeos.
Argentina
En Argentina la industria asomó recién tres siglos más tarde, no así el consumo, ya que éste llegó con los primeros inmigrantes. Los holandeses por ejemplo, arribaron en el siglo XVII y venían con la ginebra en su equipaje. Desde esa época el consumo de esta bebida, primero importado, luego de producción local, quedó vinculado a la tradición vernácula de todas las clases sociales hasta finales del siglo XX, cuando otras tradiciones, sobre todo las italianas, con sus grapas y vermuts primero, y amargos como el fernet después, desplazaron las bebidas de otras culturas.
Es decir, en Argentina se desarrolló la industria por una cuestión de identidad cultural, además de la importancia comercial que esta industria tiene para cualquier país.

El origen local
Las primeras empresas de destilados en Argentina fueron simplemente importadoras y distribuidoras de los productos más demandados, como la ginebra proveniente de Holanda, el brandy, y algunos licores originarios de Europa.
Las destilerías finalmente se instalaron en el paísa finales del siglo XIX.
Primero en Buenos Aires,en el año 1864, cuando se instalan dos empresas que harían historia.
La fábrica de licores Pini, en Liniers, de los hermanos italianos Pini, creadores unos años más tarde del aperitivo Pineral, aún vigente en manos de otros propietarios. La firma original desapareció en torno a 1970.
En el mismo año 1864 se creó lo que fue la primera marca registrada en Argentina, Hesperidina, un licor de naranjas de fórmula exclusiva, creada por el estadounidense Melville Sewell Bagley. Elaborado primero a pedido en la farmacia “La Estrella”, que aún hoy atiende en la misma esquina de Defensa y Alsina en el barrio de Monserrat, luego fue producido por casi un siglo en Barracas.
Actualmente estas marcas continúan su elaboración en una fábricade Lomas de Zamora, siendo Hesperidina no solo la primera marca, sino la más antigua aún en produccióny con su fórmula original intacta.
Otro de los extranjeros emprendedores de esta industria en el país fue Giosué Bonomi. Nacido en un pueblo cercano a Milán, cerca del Monte Cudine. Su espíritu emprendedor le llevó a embarcarse hacía América en busca de las oportunidades que brindaban las nuevas repúblicas americanas, estableciéndose primero en Montevideo, y unos pocos años después, en 1886 se radica en Buenos Aires para comenzar la producción y venta de un amaro bajo la marca "Monte Cudine".
Dicha sociedad continuaba los negocios de la casa Giosué Bonomi con derecho de exclusiva venta del aperitivo italiano en Argentina. La marca dejo de existir en la década del 60. La familia regreso a Montevideo donde aun hoy comercializa la marca pero ya no pertenece a la industria de bebidas, solo se dedica a la producción de alimentos.
Desde el interior del país, la primera empresa en fabricar licores fue Porta, en Córdoba,en el año 1882. Actualmente, desde 2007, produce un fernet con el año de su fundación como marca y es la sombra de la marca líder de ventas a nivel nacional, lo cual en tan poco tiempo es todo un mérito.
En la primera mitad del siglo XX, entre 1935 y 1945, las marcas importadas de gran desarrollo comercial en el mercado local, como Bols, Llave, Branca se establecen definitivamente. Este proceso fue motivado por dos causas: la primera, las barreras arancelarias impuestas a los productos importados; la segunda, el estallido de la segunda guerra mundial que hacía que estas empresas europeas buscaran un mercado más seguro y estable, sumado a la seductora demanda de consumo de sus productos en nuestro país.
La mayoría de estas empresas productoras de licores, ginebras y fernets continúan funcionando, estas son:
Dellepiane, con sus Tres Plumas. En este siglo la empresa se animo a innovar con un vodka negro de marca “Zar”; en realidad este es una copia al vodka británico Blavod Original Black.
Dellepiane, con sus Tres Plumas. En este siglo la empresa se animo a innovar con un vodka negro de marca “Zar”; en realidad este es una copia al vodka británico Blavod Original Black.
Peters, con su línea homónima y sus ginebras Llave.
Campari Argentina, elaborando los licores y ginebras Bols, además de otras marcas como el licor Legui y la marca de vermut Cinzano.
Fratelli Branca, que además de elaborar localmente sus fernets, produce el licor de café italiano Borghetti y el vermut Punt e Mes.
Cepas Argentinas, con su aperitivo Gancia y el amargo Obrero, además de elaborar también en el país el vermut Martini. A finales del 2012 presentó Gancia Spritz, pero más que una novedad es uno de esos productos llamados “me too”, ya que es una copia de la marca internacional Aperol, propiedad de Campari.
Licores Argentinos cuenta con un porfolio de aperitivos y licores donde reina la marca Pineral. Pero además fabrica otros aguardientes bien populares en todo el país,como por ejemplo caña quemada. Esta fábrica elabora también Hesperidina por pedido de su actual propietario, Tres Blasones, que compró la marca a Bagley en 2005.
Pernod Ricard fabrica los licores Cusenier; Cubana Sello Verde; licor Mariposa; licor de anís 8 Hermanos, y también elabora en Argentina el licor jamaicano Tía María. 
Todas las marcas y fábricas nombradas en este reporte existen actualmente. Muchas otras que nacieron con la industria nacional quedaron en el camino: la mayoría desaparecieron a finales de la década de 1960. Por esos años comienza la decadencia de la coctelería y surge una fuerte tendencia al consumo de whisky.
Fue realmente un momento de cambio, ya que otras marcas nacieron, pero con otras características. Fue el ocaso de la diversidad de marcas y bebidas generado hasta esa época. La demanda se volvió más conservadora que nunca y el consumo argentino se definió por el vino o el whisky, y estacionalmente en verano la cerveza, como lo es a fin de año, la sidra.
Es así como fue quedando un lugar vacío, el que dejaron las bebidas que se alejaron del protagonismo y se tomaron un pequeño descanso en la oferta popular argentina. Esta vez probablemente por cuestiones globales de modas y tendencias de consumo.
Así, la ginebra le dio lugar al whisky; y los aperitivos, vermuts y amargos le dieron paso a dos bebidas que más adelante serían las preferidas del paladar argentino por varias generaciones.
Estas fueron el aperitivo americano Gancia, primero, y más adelante, por la década del 80, el fernet Branca, presente desde siempre en el mercado local ycuyo consumo explotó en los últimos 20 años.
Lo mismo pasó con la coctelería, que se redujo y se limitó a dos fórmulas: Gancia batido con limón y fernet con Coca Cola.

El presente
Actualmente, debido principalmente a la restricción casi absoluta a la importación, la oferta se ve limitada a las marcas importadas de producción local mencionadas con anterioridad en este informe.
Por esta razón, el empresario se ve obligado a rescatar de las góndolas de antaño todas las botellas sobrevivientes: algunas marcas nacionales olvidadas, así como también antiguas formas de consumo.
Esto llevó a poner de moda fórmulas de coctelería “vintage”, de la primera parte del siglo XX a nivel internacional,al igual que las recetas de la época de oro de la coctelería argentina de la década del 50, que incluían muchas de estas bebidas.
Es así como encontramos marcas que sobrevivieron agonizantes desde su creación a mediados del siglo pasado hasta esta parte del siglo XXI. Son las siguientes:
Hierro Quina Peretti, hoy elaborada por Licores Argentinos. La marca está relacionada directamente con la familia del actor del mismo apellido.
A principios del siglo XX, Peretti adquirió la licencia italiana Bisleri para fabricar la marca localmente con el nombre original y desde la década del 70 cambió la marca por la de su propio apellido. Es un aperitivo muy particular en base a citrato de hierro y sulfato de quinina.
Licor Legui (un licor aromatizado con hierbas), licor Mariposa (algo así como una grapamiel, pero sin miel). Estos dos últimos licores populares perdieron la nobleza de lo natural.
Licor de anís, categoría en la que destaca la marca Shami, elaborada por Dellepiane. Esta bebida se mantiene por la sed de la comunidad árabe en Argentina, el resto de los argentinos no se lleva bien con esta semilla.
Guindado Porta, un licor cordobés de guindas elaborado por Porta Hermanos.
Amargo Obrero, un clásico que se mantiene intacto desde Rosario.
Aperitivo Gancia, bebida que continúa con su increíble éxito comercial que lleva más de 50 años en Argentina. Gancia es una bebida de origen italiano, que surge como vermut es su país de origen pero fue adaptada muy oportunamente como aperitivo en Argentina, en un momento donde bebidas como el vermut y otras pasaron de reinar a esconderse por décadas detrás de las barras argentinas. Este momento histórico duró lo que duró el reinado de Gancia en el país, desde 1960 hasta 1990. Si bien aún perdura su éxito comercial, lentamente fueron resurgiendo las bebidas tradicionales y Gancia en este nuevo siglo está aprendiendo a convivir con una oferta más retro o “vintage”.
Hoy encontramos otros aperitivos populares pero de desarrollo regional, como lo fue en Entre Ríos, desde la ciudad de Concepción del Uruguay, el aperitivo Marcela, primero, Lucera después, y actualmente lo es llevando la marca Yatay siempre elaborado en la misma fábrica en la misma ciudad.
En esta provincia el exponente ms popular a nivel nacional es el licor de hierbas Monacal, una suerte de Benedictine argentino. Elaborado con 73 ingredientes secretos en Victoria, Entre Ríos desde 1962.
Y si hablamos de Entre Ríos, como en casi todas las localidades de todas las provincias, es normal que se elaboren licores caseros con las frutas o el ingrediente típico de cada región. Un ejemplo tan simpático como bien logrado es la línea de licores artesanales que elabora el Almacén Don Leandro de Colonia Hoker una localidad cercana a Villa Elisa. Allí se elabora licor de yatay “Silencia Loros”; licor de limón “Voltea Chinas” y licor de naranja “Revienta Gauchos”.
En la categoría fernet, se inventaron muchos retadores para desafiar al rey Branca, pero todos perdieron por “knockout”. El único rival que aún permanece intacto es el fernet creado por Porta Hermanos desde Córdoba en 2007, el 1882. Este fernet tuvo algunos inconvenientes en encontrar su fórmula, pero rápidamente logró un alto estándar de calidad para competir de igual a igual con la marca líder de origen italiano, Branca.
Fernet Branca, al ser sin dudas el máximo referente de consumo actual en destilados argentinos, se merece un capitulo aparte:

Branca un fernet italiano bien argentino
Fratelli Branca nace en Milán en 1845. Rápidamente la marca triunfa en el mundo y es particularmente adoptada en nuestro país desde el primer momento en que fue traída por inmigrantes italianos en el mismo siglo XIX.
Debido a este éxito en el consumo local, la marca instala su producción definitiva en Argentina en 1941 en la ciudad de Buenos Aires. Y en el año 2000 se traslada a la localidad de Tortuguitas.
Todos estos datos nos señalan que el consumo de fernet fue sostenido y estable desde el primer momento, manteniéndose ajeno a todas las crisis y amenazas tales como tendencias, modas, etc.
El perfil de esta bebida sufrió muy pocos cambios, ya que siempre mantuvo la misma botella y etiqueta, algo característico de las grandes marcas europeas.
El fernet, al ser una bebida originada como un medicamento, mantiene una graduación alcohólica elevada. Esto es porque en este tipo de bebidas se define el contenido alcohólico en función de la estabilidad natural del producto: si por un capricho alguien bajara esta graduación diluyendo la bebida, los ingredientes naturales con principios medicinales no se podrían mantener de la misma manera, oxidándose así sus propiedades.
Recién en el año 1968, por directivas de la casa matriz, la graduación alcohólica bajó del 48,3% original a 45%.
¡Este fue el único cambio en décadas! Para un producto argentino, en que el cambio es algo casi natural, esto era algo inédito.
Pero los cambios en la fórmula, al menos en su perfil alcohólico, llegarían en este nuevo siglo y faltan explicaciones formales por parte de la empresa. Lo cierto es que el Fernet Branca en Argentina pasó de contener 45% de alcohol a 43% en el año 2009, y tan solo un año después bajó hasta 39% su graduación alcohólica.
Un rumor por parte de Branca dice que el cambio obedece primero a un consenso con la casa matriz para realizar una única fórmula internacional, acorde con la tendencia mundial a consumir destilados de menor graduación alcohólica,  y así poder desarrollar otros grandes mercados como el de Estados Unidos, exportando productos producidos tanto en Italia como en la planta modelo de Argentina.
Por otro lado, se debería a una acción responsable por parte de Branca, preocupada por el alto consumo de su bebida entre los jóvenes argentinos. Actualmente, es normal ver un consumo exagerado de una bebida que nació como una medicina para administrarse en dosis moderada.  Hoy una botella de un litro de fernet puede durar un par de horas entre un pequeño grupo de jóvenes.
El origen de este fenomenal consumo, se explica en la forma de consumirlo mezclando “sabiamente” el fernet con Coca Cola y hielo. Al mezclar este extracto alcohólico y amargo con una bebida refrescante dulce y fría el amargor desaparece y el alcohol aparece, pero recién cuando ya no nos preocupa tanto.
Aparentemente fueron los cordobeses los creadores del “fernet con coca” probablemente en la década del 80. Luego el éxito se dio en todo el interior del país, primero en otras provincias como Tucumán, Salta, Mendoza, y finalmente, ya en este siglo, el popular trago se hizo bien nacional.
Pero a no olvidar “il vero” origen de toda la historia: Branca es una bebida aristocrática, casi elitista, con una imagen más cercana al polo que al fútbol. El pueblo se la “apropió” y la llevó hasta lo más íntimo de la villa argentina,  en un hecho algo extremo y de gran interés sociocultural.
El fernet cola es el “Martini de las villas”; lo genial es que es uno de los casos en que el paladar nos demuestra que no es tonto: cuando se acostumbra a lo bueno, lo reconoce y exige la más alta calidad disponible.
Fernet Branca es un buen ejemplo de que la calidad se puede mantener a lo largo de la historia, luego de décadas de éxito. Por más que existan decenas de marcas de fernet, el paladar “fernetero” por más popular que sea, sabe distinguir una marca de otra por su calidad, no por su marketing.
Según estudios de marketing, Branca como marca es más significativa de lo que es otra marca de fortaleza similar en el país, en este caso de cerveza, Quilmes. Esperemos que en el caso de la empresa Fratelli Branca, sigan manteniendo su alta imagen, con responsabilidad ética, de la mano de la calidad por el bien de la cultura popular argentina.
Volviendo sobre el consumo exagerado, el fenómeno del altísimo consumo de fernet, es casi comparable con lo que sucedió dos siglos atrás con el abuso del ajenjo en París o el exceso de lo que llegaron a llamar “madre de la ruina”, el gin, en Londres.
Si alguien cree esta comparación exagerada, simplemente observen cómo en muchas reuniones familiares se volvió común cortar por la mitad una botella de gaseosa de dos litros, llenarla de hielo, agregarle mucho pero mucho fernet y solo un poco de Coca Cola. Luego piense si esto es saludable.
Para que el fernet vuelva a ser saludable deberíamos volver a consumirlo como lo hacían nuestros sabios abuelos.  Ellos lo consumían directo, puro, en pequeñas copas a modo de lo que es, un perfecto digestivo. Si la tendencia es consumir menos alcohol, agreguémosle hielo y por qué no agua o soda en lugar de gaseosa. No mezclemos lo químico con lo noble. Recordemos que su consumo como mezclador es una forma contra natura de lo que siempre fue el fernet el mundo.
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Además, Argentina cuenta con varias marcas de whiskies nacionales, como Criadores, Premium, Blenders, Old Smugler y Hiram Walker entre otros.Todos estos guardan una buena relación precio-calidad, lograda en y gracias a un mercado competitivo.
También producimos vodkas nacionales de calidad muy variable, bebidas al (mezcla) ron, al tequila, al whisky, etc., estas últimas de irregular o baja calidad.
Dos amores argentinos que quedaron en el tiempo allá por los ochenta fueron el licor de menta y el licor de huevo, desde siempre muy bien elaborado en el país. Hoy estos continúan su producción pero no forman parte del orgullo argentino, por ahora están demodé.

Nuevas marcas
Pero además de lo rescatado, en el país se están creando nuevas marcas y productos.
Parece una buena noticia y lo es, pero la mala es que es muy poco lo novedoso y menos aún lo que se destina al mercado interno.
Por ejemplo, la histórica producción de grapa. Desde hace algunos años se intenta generar nuevas marcas de mayor calidad y que sean competitivas a largo plazo, aunque todavía no se logró. Por ahora se invierte más en marketing que en tecnología o materia prima, pero el camino está marcado.
Argentina tiene un potencial importante no solo en destilados de uva, sino también en el de otros frutos fermentables como son el membrillo, de producción muy limitada en Mendoza, y fundamentalmente la pera. Así lo demuestra el producto Christallino, un destilado de peras Williams producido exclusivamente para exportación desde 1990 en Río Negro y presentado recién en 2010 en el mercado local.
Un intento fallido hasta ahora, análogo si se quiere a la producción de grapas, es la creación y producción de un vodka argentino con proyección internacional. Solo se fabrican vodkas que apuntan a competir en lo más bajo del sector de precios del mercado y los que apuntaron más arriba como Primo (2007) o Vorsh (2008),  ambos productos mendocinos, han fracasado al menos localmente. Hasta en Calafate intentaron hacer vodka, en este caso macerando una hierba local “paramella” de sabor agradable, la marca es Estepvka (2005). Algo parecido está pasando en Tucumán con otro destilado, el ron Isla Ñ (2006). Todos estos destilados son ejemplo del gran potencial argentino para lograr buenos productos, pero al mismo tiempo ejemplos de la imposibilidad de masificarlos en el mercado nacional manteniendo la calidad a un precio competitivo.
Otro caso es el olvidado o recordado por pocos licor de dulce de leche. En esta categoría se intentó crear un licor de otro producto tanto o más argentino que el dulce de leche, el licor de alfajor (2011), una creación excelente. Muy bien logrado, es prácticamente el alfajor de chocolate más prestigioso de Mar del Plata en versión molecular o liquida. Pero por problemas de comunicación o de comercialización su lanzamiento no ha sido exitoso y tendremos que esperar para ver cómo continúa esta historia.
En definitiva, lo más concreto y novedoso de estos últimos años han sido dos gins.
Uno por parte de un fabricante de ginebras tradicional, Peters, que en 2011 lanzó Llave Black holland gin, un producto de calidad sorprendente. Elaborado con selectos ingredientes notables: coriandro, angélica, cardamomo, regaliz y azahar. Resulta un producto novedoso en la industria con un precio insuperable por lo competitivo y una muy buena distribución a nivel nacional, pero con la desventaja de que poca gente lo conoce debido a muchos problemas comunicacionales. 
El otro gin originario de esta década se presentó en 2013. Es el Apóstoles gin elaborado en Mendoza por Sol de los Andes, una destilería fundada en el año 2000 dedicada hasta este año a la elaboración de grapa de calidad, siendo muy conocida su grapa Aniapa.
El ingrediente fundamental de todo gin, el enebro, está acompañado en este último caso de otros bien cercanos a las costumbres argentinas como son la yerba mate, el eucalipto y la peperina.
Cabe destacar que con el fin de unir la yerba mate y las bebidas alcohólicas se vienen haciendo muchos  intentos desde hace varias décadas. Actualmente se vende un licor de yerba mate de marca Elixcor hecho en Misiones, pero al igual que otros no resultó exitoso; es más, en un gin no se logra entender bien qué rol tiene este ingrediente, ya que no se percibe directamente.
El Apóstoles es un gin de fuerte carácter “peperianal” o mentolado. Fresco como una colonia inglesa,  herbáceo como la Mandrágora española. Está muy bien logrado por su autor, el reconocido barman Renato “Tato” Giovannoni. Desde su idea hasta su presentación, impecable.
Una contra es su producción es limitada, y si bien no es un gin mucho más caro que otros similares importados, es sí uno de los destilados más caros de Argentina, ya que cuesta 130 pesos, luego del Christallino, de 170 pesos cada botella de 70cl. Esto les quita popularidad en cuanto a consumo local.
Pero en nuestro país a los productos es preferible evaluarlos con el tiempo, ya que muchas veces se han logrado productos de calidad y en pocos años por cuestiones políticas, económicas o personales aquéllos desaparecen.
Esperemos que no se trate solo de buenos productos logrados para su presentación y que su éxito logre superar la estadística argentina y continúen disponibles manteniendo su calidad por varias décadas.
Vale recordar destilados de otras épocas que no llegaron a este siglo, como buenos brandies (Ramefort) y mejores calvados o brandy de manzana (Santa Ana).
Por otro lado, lo que se está viendo en la industria cada vez más es la falsa industria, es decir, fábricas donde lo único que se fabrica es la botella pero el contenido se importa ya terminado y se fracciona localmente.
Por ejemplo, Campari, una bebida italiana fabricada en Brasil y fraccionada en Argentina. Curiosa, confusa e incomprensiblemente la etiqueta declara: origen Brasil, industria argentina.Lo mismo sucede con la marca Cynar.
(*) Contraetiqueta del Campari industria argentina pero origen Brasil.
La tendencia indica que se fraccionará de la misma manera una serie de marcas de vodkas, whiskies, etc., que recientemente han tenido problemas para ser importadas tradicionalmente.
Más industria argentina, pero solo de botellas vacías. Es decir, una industria de fantasía que no suma calidad, que muchas veces se pierde al igual que la competitividad.

¿Y mañana?
El futuro, salvo un hecho fortuito, depende del pasado y de lo que se pueda hacer en el presente. Si bien actualmente las góndolas gozan de una aparente buena salud, debemos saber que si se limitan los productos internacionales, se limita la cultura, y si se limita la cultura alcohólica el consumidor ya no puede exigir, porque no sabe, no conoce y se vuelve rehén del productor, a la vez que el empresario al no contar con competencia internacional es probable que solo trate de ganar más sin aumentar o mantener siquiera aun en los mejores casos, su calidad.
Es decir, el futuro de la cultura alcohólica argentina es tan incierto como el del país, pero las bebidas alcohólicas siempre van a estar cerca si existe vida humana. No importa de qué país provengan, lo que sí importa es que sean de calidad.

COCTELES ARGENTINOS DEL SIGLO XX
*(1 = una parte o medida)
ARGENTINO (1940)
-1HESPERIDINA
-1PINERAL
    -1GINEBRA
BISLERI COCTEL (1950)
-1 ANIS
-1 LICOR DE MENTA
-1 HIERRO QUINA
-1 PINERAL

AMBA (1965)
-4 WHISKY BLEND
-3 RON DORADO
-2 CINZANO ROSSO
-1 APRICOT BRANDY
-JUGO DE LIMON + CHERRY

7 REGIMIENTO (1970)
-2 COGNAC
-3 WHISKY
-4 VINO BLANCO O JEREZ
-1 RON



CHACHO (1980)
-4 WHISKY
-2 LICOR DE HUEVO
-1 LICOR DE CHOCOLATE
-1 LICOR DE DULCE LECHE

Columnas de opinión
COMPETENCIA Y PROGRESO | Mariano Fernández
Concluida la Organización Nacional, luego de la anexión de Buenos Aires a la Confederación Argentina a finales del siglo XIX, se dio paso al afianzamiento de las instituciones políticas. De allí surgen las leyes sobre el destino de los fondos de la aduana, la consolidación del poder central frente a los regímenes personalistas de las provincias y el establecimiento de Buenos Aires como capital de la República. También la ley de inmigración y más tarde la ley de educación laica, libre, gratuita y obligatoria del estado.
Estas reformas liberales consolidaron un estado fuerte en materia institucional y un campo propicio para la generación de negocios. El libre comercio con Gran Bretaña, principal potencia mundial, ayudó a que inversores de todo el mundo decidieran instalarse en Argentina.
El respeto a los derechos de propiedad, la libertad de mercados y la construcción de redes de ferrocarril y transporte, sumado al aumento constante de la población, permitió extender el mercado de bienes y servicios en Argentina.
Las inversiones extranjeras en todos los rubros determinaron un aumento del ingreso per cápita sin precedentes hasta ubicarnos entre los diez países más ricos del planeta.
Este crecimiento económico, junto con la diversidad cultural de los nuevos inmigrantes, creó un clima de desarrollo de nuevos productos, como la Hesperidina y los licores de Pini hermanos, por citar algunos de las más conocidos.
Sin dudas, el período que va desde 1860 hasta el centenario nos muestra la transformación de un país cuasi-colonial en una Nación que prometía ser una de las más pujantes de la tierra.
Las décadas siguientes mostraron un agotamiento de las elites generadoras de ideas por la presión del Estado de controlar y dirigir las fuerzas productivas,  provocando un retraso relativo en relación a otros países donde se incentivaban los inventos y las nuevas creaciones.
La década del 30 y la década del 40 determinan el inicio de un proceso donde los incentivos apuntaban a obtener beneficios de corto plazo, frente a un Estado cada vez más presente en la vida de los individuos.
Este cercenamiento de las libertades individuales fue restringiendo la  posibilidad de los consumidores de elegir calidad. Políticas de estímulo a la producción nacional, sumadas a beneficios fiscales hicieron que muchas empresas extranjeras decidieran afincarse en el país no respetando las normas de calidad de sus respectivos orígenes debido a la falta de competencia. El caso excepcional fue Fernet Branca. Pero sí se dio en el resto de las destilerías argentinas.
La protección a la industria significó un mercado cautivo que sólo podía elegir entre pocos productos de baja calidad y precios que se elevaban por encima de los internacionales. En este sentido, Argentina sustituyó el Champagne por el espumante nacional de baja calidad, se popularizó el consumo de sidra a granel con aditivos químicos y se bastardeó a la industria vitivinícola hasta convertirla en productora de vinos de alto rendimiento, baja calidad y alto precio relativo.
La segunda etapa de inversión se produjo gracias a un perverso mecanismo de protección de la industria nacional  en un entorno de mercados cuasi-oligopólicos, en que un grupo pequeño de productores se apropió de las rentas de los consumidores.
La falta de competencia  y el proteccionismo hizo prohibitiva la compra de productos de calidad. Llevamos muchos años de privaciones y la industria nacional no ha dado signos, ni los dará, de mejorar su calidad. La respuesta es simple, sin competencia, no hay progreso.
Mariano Fernández es economista y profesor en UCEMA, además de sommelier.   
ACTUALIDAD Y TENDENCIAS DEL MERCADO | Gastón Regnier
Saber cómo es la realidad del mercado de bebidas en Argentina (como en cualquier otro país) depende sobre todo del análisis de dos grandes factores: los datos duros de ventas; y por otro lado del pulso que tiene el On Premise, el canal de bares, pubs y restaurantes, donde las bebidas se venden a botella abierta.
Los datos duros a analizar son los que proveen los estudios de mercado encargados por las mismas empresas. El mejor es el IWSR (International Wine & Spirits Reserch), una consultora de Londres que mide bebidas en 125 países, y que se nutre de los números de ventas proporcionados por el 95% de las empresas del mercado. Luego está Nielsen, que es complementario, al medir el share en supermercados. El On Premise, por su parte, ningún estudio lo mide. Desde las empresas lo miden en función de ventas directas a bares y a distribuidoras. Pero las tendencias hay que saberlas del modo más simple: saliendo de bares.
Del análisis de todas estas variables surge la visión de las compañías para lanzar productos, moverse estratégicamente y planificar.
Cómo veníamos
En la última década, analizada desde el año 2003, posterior a la devaluación y con una paulatina mejora en todos los indicadores económicos, todo el consumo fue recuperándose y mejorando. Y las bebidas no estuvieron ajenas a esto.
Los últimos años medidos, sobre todo 2010 y 2011, mostraban excelentes números de ventas del mercado argentino de bebidas. Los principales fenómenos a destacar eran:
• El crecimiento exponencial del fernet.
• Los aperitivos volvieron al tapete.
• La premiunización del consumo de bebidas, sobre todo en spirits como whiskies y vodkas.
La economía argentina experimentó una importante desaceleración en 2012. Después de un impresionante crecimiento de casi el 9% en 2011, la economía creció solo un 2% en 2012. A pesar de esto, muchas categorías de bebidas siguieron experimentando un crecimiento saludable. Sin embargo, hay mucha incertidumbre sobre el futuro de la industria por varias razones: la inflación; el congelamiento de precios controlado por el gobierno nacional; los aumentos de precios, no por inflación, sino por la política proteccionista del gobierno K, encarnada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien ha desmadrado todos los precios. Ya no hay precios de referencia, ni bebidas con continuidad en el mercado debido a las restricciones a la importación. En un intento claro por equilibrar la balanza comercial y de conservar los dólares obtenidos de las exportaciones, el gobierno ejecuta severas restricciones de importación desde fines de 2011. Estas restricciones no son oficiales, no están escritas ni son normativas. Se vienen llevando a cabo con trabas y mayor burocracia estatal adrede, que van desde las normas sanitarias y de etiquetado más estrictas, a las formalidades de las solicitudes de importación que no son aprobadas en tiempo y forma. Todo esto, es personalmente llevado a cabo por Moreno, quien decide cuál carpeta se aprueba y cuál no.
Por otra parte, aunque varios productores locales de bebidas se han visto muy favorecidos por el accionar del gobierno, no han dejado de tener continuos problemas para traer todo tipo de insumos necesarios para la elaboración de sus bebidas nacionales. Botellas, corchos, etiquetas, tapones, hierbas, maltas, esencias, y sobre todo, piezas de maquinarias, también caen en las trabas.
¿Cómo estamos?¡Mal! El informe de IWSR acertadamente considera que “no se sabe cuánto tiempo durarán estas dificultades”. Ellos prevén que habrá una disminución de las restricciones. Sin embargo, en los primeros siete meses de 2013 se está dando lo contrario: la profundización de las trabas. Tampoco el IWSR se lo alcanza a explicar. Es que el secretario Moreno, al tener relación directa con cada empresa importadora, en varios casos va indicándoles nuevos condicionamientos, ¡pero no cumple las promesas de liberación de carpetas de importación a cambio!
Las multinacionales se vieron casi obligadas a invertir no en la construcción de una cultura de bebidas, sino en el embotellamiento local de marcas globales. Así es como han salido al mercado Campari traído a granel, hidratado y embotellado en la Planta de Capilla del Señor, mismo lugar donde “façonean” (embotellan a terceros) las marcas Smirnoff vodka, Captain Morgan ron, y los dos whiskies escoceses White Horse y Vat 69.
Boom de lo local
El informe del IWSR para 2012 comenta muy escuetamente sobre Argentina que “al estar en un punto de economía cerrada, la producción local está muy desarrollada y más categorías son dominadas por las marcas producidas localmente”. Están en lo cierto: industriales locales consultados reconocen que están en el mejor momento quizás de la historia, con un mercado interno muy fortalecido, consumiendo mucho. Esto puede verse en todas las estadísticas últimas. IWSR afirma que las marcas nacionales representan alrededor del 89% del total de ventas del mercado de bebidas espirituosas en litros.
El fernet, sinónimo de consumo “argento”, es la categoría de spirit más cuantiosa de Argentina. Tenemos un mercado de fernet que supera las 4,9 millones de cajas de 12 botellas de 750ml (9 lts) al año. Esto es mucho para Argentina y para cualquier país.
El líder es Branca, por lejos. Crecen al 21,3% anual sin cesar durante la última década, que para ellos sin dudas es “la década ganada”. Branca incorporó el último año al mercado unas 600.000 cajas de 12 botellas, pasando las 3,6 millones de cajas. ¡Es una locura si hablamos de un spirit de alto grado! Más allá de haber bajado mucho su graduación alcohólica -de 45% a 39%-, y de que por consiguiente su fórmula mutó levemente. Sus consumidores igual parecen no haberlo notado o no darle importancia.
Aperitivos sí. Otros spirits no. Dado que los industriales argentinos no son eximios productores de varias categorías de spirits (vodkas, gins, tequilas, rones, whiskies…), los más beneficiados con toda esta coyuntura sin duda alguna han sido los aperitivos y bitters. Que no dejen entrar vodka, whisky, gin, etc., de calidad superlativa, no provoca que automáticamente que se elaboren sustitutos locales de calidad similar. ¡Ni de lejos pasa! A los empresarios locales ni se les ocurre.
En definitiva, seguramente en dos años, a partir de las elecciones presidenciales de 2015, estas reglas de juego cambiarán radicalmente.
Mientras tanto, los que se benefician aprovecharán su momento y los perjudicados tendrán que aguantar. Cuando volvamos a ser estables podremos medir un mercado real y creceremos sin pausa por una mejor Cultura de Bebidas.
Gastón Regnier es periodista, editor fundador de la revista Bar And Drinks.



La foto de la portada fue tomada en Monserrat Spirits, escuela de destilados. Muestra una selección de bebidas industria argentina todas disponibles en el mercado actualmente. La foto de la etiqueta de Pineral nos muestra la evolución de la misma en la historia.

||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||Por Sebastián Bossi / Agosto 2013
*Todos los derechos están registrados

domingo, 18 de mayo de 2014

Esperando, sentado, una fe de errata de la revista La Nación

Esperando, sentado, una fe de errata de la revista La Nación.

El malbec es de la borgoña
 
Por la periodista Sabrina Cuculiansky
Luego del error mas grosero que vi en un medio tan importante, no vi una solo rectificación de semejante horror cometido hacia la cultura nacional. Ni por parte de LA NACION ni de la periodista.

Lo único que se hizo, luego de recibir decenas de cartas de lectores reclamando disculpas publicas por error publicado, fue corregir toda la nota y volver a publicarlo en el blog oficial del diario y el de la periodista como si nada.

Una pena, menos mal que existe internet para poder publicar las cartas de lectores que otros o publican.

SB
*Finalmente, hoy domingo 18 de mayo de 2014, se publico esta pestaña de 4 x4...  En la revista La Nación. Suena mas una aclaración por presión comercial que una necesidad ética de comunicar correctamente a la respetable audiencia. ¿Las cartas de los lectores? No están, desaparecieron.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Georg Riedel nuevamente en Argentina

Martes 13 de mayo de 2014

Georg Riedel nuevamente en Argentina

La verdad es que es emocionante cualquier evento de características internacionales en un país como la Argentina de Cristina. Un país donde 100 dólares significa un montón de dinero un día y a los 6 meses ya no significa mucho, y de esta forma nunca sabemos muy bien  cuál es el valor de nuestra moneda, y menos de lo que significa su valor en el mundo.

La cuestión es que el martes 13 de mayo del 2014 Georg se volvió a presentar en Buenos Aires, en el hotel Alvear Art. El costo del evento fue de 50 dólares. 495 pesos argentinos. (Cada participante recibió de regalo con su entrada un set de 3 copas Riedel Vinum XL)

El evento fue organizado por Cava Escondida, el importador exclusivo de Riedel actualmente en el país.
Riedel, es una cristalería fundada hace unos 300 años, pero se diferencia entre tantas históricas del mismo origen, hoy es una empresa líder en calidad, diseño y prestigio y sin siquiera competencia alguna. Podría haber sido una más, una empresa excelente entre tantas cristalerías de esa región, pero no lo fue, supo destacarse sumando funcionalidad a la excelencia, desde hace unos 40 años se decidió por ser diferentes en un mundo extremadamente conservador, la cristalería de Bohemia es excelente pero toda la apuesta del diseño está en el arte y en la estética, Riedel aposto por ser diferente mejorando la calidad de vida de todos los consumidores. Con instinto, coraje y sabiduría lo logro.

La propuesta Riedel es muy interesante, ya que, inteligentemente, el embajador de la empresa, el mismo Geor Riedel, no se presenta como un vendedor sino como un comunicador, un experto en el tema. Y con su actuación, nos convence que lo es. Es tan convincente, la charla, respaldada por un producto sin igual que luego de algunos minutos de charla uno siente podría llegar a dar la vida por una copa Riedel.

Los vinos elegidos fueron, un Pinot Noir, uno de los pocos representantes dignos que tiene Argentina en esta cepa totalmente ajena a nuestra cultura. Un Malbec, un Cobos, tuve la mala fortuna de que mi muestra, cada participante tenía un vaso con unos 200cm3 de cada vino, y mi vino, mi segunda muestra de tres, estaba defectuosa, tenía el acético descontrolado y llegaba al  límite de lo intomable. Lo mismo pasó con mi compañero de la derecha pero por suerte, la vida es así, te quita y te da todo el tiempo, mi compañero de mi izquierda poseía una muestra sana.
El tema, es que en el medio de la cata, no pude evitar demostrar mi desagrado con mi muestra, y tratar de llamar la atención para poder reemplazar la misma, pero rápidamente, fui interrogado por el mismísimo señor Riedel, delante de una audiencia en vivo de más de 100 personas. Me pregunto en su perfecto ingles con tonada alemana, algún problema con su vino? Si le respondí yo, a lo que el contesto, le pido disculpas, si usted tiene un problema lo tendrán otros dos o tres compañeros, ya que si no se testeo el vino antes de servirlo la culpa no es de él… sino del servicio.  Me recomendó compartir la muestra con alguien que pueda hacerlo y no se volvió a hablar del tema.

Culpo al servicio, no se les puede pasar por alto una botella en ese estado, justamente en un evento Riedel.

Este detalle y el del comienzo, ya que el gran evento se vio demorado algo más de una hora, al comenzar, el organizador, acuso a la audiencia por albergar no uno, sino casi 20 colados, y por este motivo, el mismo número de participantes reclamaban su lugar mientras esperaban afuera obviamente de pie. Previamente a la acusación hacia todo el mundo, el responsable del evento no tuvo mejor idea que pronunciar como primeras palabras, “el evento esta demorado porque sucedió algo realmente grave”… Estaría pensando en los 10.000 pesos que significaban la perdida de tener 20 colados, pero la verdad fue que se sobrevendió el lugar por ese mismo precio, y si los colados existieron, igualmente la culpa seria de la organización, no de los presentes. Se llegó al límite de pedir a cada uno de los participantes sentados que justifiquen su permanencia, que seriamos todos culpables hasta demostrar de alguna manera nuestra inocencia, mostrando alguna entrada o factura justificando nuestro pago. Jamás había asistido a una ocasión similar. Casi media hora después, el mismo organizador se dio por enterado que la culpa no era de los supuestos colados sino de la sobreventa de entradas, un verdadero papelón, frente a la presencia del mismísimo Georg Riedel en la sala. Una participante alzo la voz y le reclamo públicamente al organizador que ella y seguro todos los presentes nos llegamos a sentir un poco mal con semejante acusación, estaba claro que el organizador se equivoco, a todos nos puede pasar, debió haber pedido disculpas frente a todos, pero no lo hizo. Por el contrario, ya alejándose el micrófono, volvió a insistir con la teoría de los infiltrados. Uno de los bodegueros invitados, el de O Furnier, se tuvo que levantar de su plaza para que esta sea ocupada por un invitado que pago su precio, el invitado de honor, se quedo sin copas y de pie, igualmente esquivo el mal momento con buen humor,  dijo por micrófono que el ya conocía los vinos y que como bodeguero no tenía dinero para pagar una copa Riedel, que sus vinos son tan buenos que saben bien en toda las copas.

En fin, esto de reaccionar mal bajo presión nos puedo pasar a todos, pero debemos aprender a pedir disculpas por lo menos.

La tercera y última muestra fue un blend con base de cabernet, un orgullo argentino, el vino icono de la bodega Catena, elaborado desde hace 25 años, el degustado fue la última cosecha, la actual en el mercado, cosecha 2007. El mejor vino de la noche, digo bien, noche, ya que el evento que intento comenzar a las 19.30, termino a las 22.30.

Georg Riedel, con un parecido físico a Juan Carlos Calabro que asombro al menos a los que estábamos en las primeras filas, es un personaje total, estricto hasta el límite más alto, detallista hasta el mas mínimo detalle, no se canso de llamarle la atención a cada uno de los invitados que por alguna razón no le hacía caso a sus directivas. Por ejemplo, se mostraba molesto cuando alguien bebía sin su autorización o probaba un chocolate, para maridar los vinos, a destiempo. O no dejaba transcurrir al menos 26 segundos entre cada trago para descansar el paladar, etc., etc.  

También se quejo de la falta de agua en un principio, rápidamente solucionado por el personal.

Un verdadero maestro Georg. En poco más de 90 minutos demostró conocimiento, arte y pasión en una clase magistral. No cualquiera puede lograr ese respecto ante casi 150 personas con 3 vinos frente a cada uno y sea él quien maneje nuestros impulsos, le costó al principio, los argentinos somos un público muy especial, pero pudo hasta con nosotros.

Muy buen trabajo, paciente sobre todo, el del traductor, Georg no dejo de corregirlo, no solo en la traducción literal de algunas palabras sino hasta en el orden de las mismas. Eso sí,  al final traducía la mitad de lo expresado por Georg,

¿El resultado? Más de 130 asistentes felices de haber asistido a una cata magistral, dictada por uno de los referentes indiscutidos en materia de cristalería. Momentos como estos no se olvidan fácilmente, en lo personal Riedel significa para mí lo que igualmente promete la marca, una herramienta perfecta y por lo tanto indispensable para el disfrute de un buen vino. Y que aun se de esta ecuación en un mundo donde el disfrute muchas veces pasa por el esnobismo, por el de aparentar,  por el de aferrarse a marcas vacías de contenido practico, no es poca cosa.

Vender cosas lindas, pero además útiles, es posible.

Brindo  con una copa de cristal útil o con un vaso de plástico, pero brindar en el medio, con una copa de vidrio linda sin sentido práctico, jamás. ¡Prefiero coger! Coger una buena copa.

Salud!

*Una pena, en medio de esta batalla que al menos yo tengo contra el esnobismo y el verso. Al finalizar el evento, ya en la salida, escucho a uno de los referentes, esos que quedaron luego de la desaparición física de grandes como Vidal Buzzi o de otros grandes, artista al menos, no conocedor como fue el caso de Brasco. Pero los que quedan, mienten tanto a la hora de exponer un tema, en lugar de decir, no, no sé, se creen que están obligados a saberlo todo y responden como expertos en todo, pero no lo son.  Ayer escuche a uno de estos seudos referentes afirmar que la copa malbec Riedel, presentada por Graffigna era la misma que la Vinum Sirah… NO, no, no, no, no… no es la misma, la Riedel Malbec, es una copia exacta de la Riedel Tinto Reserva de la línea top, Sommeliers, copa que ya existe desde el año 1987, pero elaborada en una línea más accesible, la Vinum. Es decir, no se invento el diseño, se eligió entre modelos preexistentes. (En la foto de la derecha se pueden observar las dos copas juntas, la de la derecha, la mas grande es la "malbec" presentada por Graffigna.

Mis amigos, Facundo Berti y Julio "Capitan" Bousquet

  Ya en casa, de irresistible estreno.

Por Sebastián Bossi